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Autoestima y empoderamiento: recuperar el poder que entregaste sin darte cuenta

Liliana Pimentel Valdez · 17/04/2018 · 5 min de lectura

Mujer sonriendo con confianza

Necesitar aprobación, sabotearte justo antes de lograr algo, decir que sí cuando quieres decir que no. Qué es realmente la autoestima, por qué la autocompasión funciona mejor que la exigencia y cómo se recupera el poder personal.

Puedes saber de memoria que «vales mucho» y seguir sintiendo lo contrario. Puedes llenar el espejo de notas positivas y, a la primera crítica, volver a sentirte pequeña. La autoestima no se construye solo repitiendo frases. Se construye cuando cambian las creencias, las memorias y las experiencias que la sostienen.

Qué es la autoestima

La palabra se usa tanto que a veces pierde su sentido. La autoestima es la valoración que una persona tiene de sí misma: la forma en que se percibe, se trata y se habla. No es lo mismo que la seguridad aparente. Hay personas que se muestran muy seguras y por dentro viven con miedo a no ser suficientes; y hay personas tranquilas y discretas con una autoestima sólida.

Una autoestima sana no significa creerse mejor que los demás ni sentirse bien todo el tiempo. Significa poder reconocer tus capacidades y tus límites sin que ninguno de los dos defina tu valor como persona.

Cómo se forma

La autoestima empieza a formarse muy temprano, en la mirada de quienes nos cuidaron. Un niño que se siente visto, aceptado y querido incluso cuando se equivoca aprende que su valor no depende de su desempeño. Uno que recibe amor solo cuando cumple expectativas aprende que debe ganarse el derecho a ser querido.

A eso se suman las experiencias de la escuela, de los primeros amores, del trabajo, de la cultura. Y, desde la mirada transpersonal, también memorias del alma y herencias del linaje: votos de humildad mal entendida, programas de desvalorización, lealtades con antepasados que fueron humillados o excluidos.

Cómo se ve una autoestima herida

  • Necesitar la aprobación de otros para sentir que hiciste algo bien.
  • Postergar tus propios proyectos o boicotearlos justo antes de lograrlos.
  • Decir que sí cuando quieres decir que no, por miedo al rechazo.
  • Compararte constantemente y salir perdiendo.
  • Minimizar tus logros y amplificar tus errores.
  • Quedarte en relaciones o trabajos donde no te tratan bien porque «no hay nada mejor para ti».
  • Una exigencia feroz que nunca se satisface.

El autosabotaje

El autosabotaje es una de las expresiones más desconcertantes de una autoestima herida. La persona desea algo, trabaja para lograrlo y, cuando está cerca, hace algo que lo arruina: llega tarde a la entrevista decisiva, discute con su pareja justo cuando la relación se afianza, deja el proyecto a medio terminar.

Visto desde fuera parece absurdo. Visto desde dentro, tiene una lógica: si en lo profundo crees que no mereces algo bueno, conseguirlo genera una disonancia insoportable. Sabotearlo devuelve todo al lugar conocido, aunque duela. Por eso el autosabotaje no se resuelve con más fuerza de voluntad, sino trabajando la creencia que lo sostiene.

Lo que dice la investigación: autocompasión

Durante años, la psicología popular insistió en elevar la autoestima con elogios y afirmaciones. La investigación posterior encontró límites a ese enfoque: una autoestima que depende de sentirse superior o de tener éxito es frágil y se derrumba ante el fracaso.

La psicóloga Kristin Neff propuso otra vía: la autocompasión. Consiste en tratarte a ti misma, en los momentos difíciles, con la misma amabilidad con que tratarías a una buena amiga; en reconocer que equivocarse y sufrir es parte de la experiencia humana compartida; y en observar tus emociones sin exagerarlas ni negarlas. Sus estudios asocian la autocompasión con menos ansiedad y más resiliencia, sin que las personas pierdan motivación para mejorar.

Un ejercicio para empezar

La próxima vez que te equivoques o te sientas insuficiente, prueba estos tres pasos:

  • Reconoce lo que sientes. «Esto me duele», «me siento avergonzada».
  • Recuerda que no estás sola. «A muchas personas les pasa esto; equivocarse es humano.»
  • Háblate con amabilidad. Pregúntate qué le dirías a una amiga en tu lugar, y dítelo a ti.

Al principio puede sentirse forzado. Con la práctica, esa nueva voz interna empieza a ocupar el lugar de la crítica.

Qué significa empoderarse

Empoderarse no es volverse dura, ni dejar de necesitar a nadie, ni imponerse sobre los demás. Es recuperar tu poder personal: la capacidad de decidir sobre tu vida, de poner límites, de expresar lo que piensas y de sostener tus elecciones aunque no todos las aprueben.

Muchas veces ese poder no se perdió de golpe, sino que se fue entregando de a poco: a una figura de autoridad, a una pareja, a la opinión de la familia, a la necesidad de agradar. Recuperarlo implica reconocer dónde lo dejaste y decidir, con conciencia, volver a tomarlo.

Los límites, el lenguaje del poder personal

Una de las formas más concretas de ejercer el poder personal es poner límites. Para muchas personas con la autoestima herida, decir que no se siente casi imposible: temen ser rechazadas, parecer egoístas o provocar un conflicto. Así terminan aceptando tareas que no les corresponden, relaciones que las desgastan y exigencias que las agotan.

Un límite no es un muro ni un castigo. Es una forma de informar a los demás qué es aceptable para ti y qué no. Algunas ideas para empezar a ponerlos:

  • Empieza por lo pequeño. Decir que no a un favor menor es un buen entrenamiento para los límites más difíciles.
  • No te justifiques de más. «No puedo esta vez» es una respuesta completa. Las explicaciones largas suelen abrir la puerta a la negociación.
  • Date tiempo para responder. «Déjame pensarlo y te aviso» te permite decidir con calma en lugar de aceptar por reflejo.
  • Espera incomodidad. Las primeras veces que pongas un límite, es normal sentir culpa. No significa que hiciste algo mal; significa que estás cambiando un patrón.

Cada límite que sostienes envía un mensaje a tu propio interior: lo que necesito importa. Con el tiempo, ese mensaje repetido transforma la manera en que te valoras.

Un taller para trabajarlo desde la raíz

El taller «Autoestima y empoderamiento personal» es un proceso consciente para liberarte de inseguridades, patrones de autosabotaje y creencias limitantes, usando la Terapia de Respuesta Espiritual para llegar a su origen, incluso cuando está en memorias del alma o en el linaje, y transformarlo. Su requisito es el Curso Básico de TRE.

Las terapias transpersonales, energéticas y complementarias no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico profesional.