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La relación contigo misma y tu Divinidad: reconocerte como expresión de Espíritu

Liliana Pimentel Valdez · 27/09/2023 · 5 min de lectura

Mujer en oración bajo un árbol

La forma en que te percibes condiciona todas tus relaciones. Qué cambia cuando dejas de mirarte con los ojos de otros y empiezas a reconocerte como expresión de algo sagrado, y cómo llevarlo a lo cotidiano.

Pasamos buena parte de la vida mirándonos con los ojos de otros. Primero con los de nuestros padres, que nos dijeron quiénes éramos: la responsable, el travieso, la sensible, el que no sirve para los números. Luego con los de los maestros, los amigos, las parejas, los jefes. Rara vez nos detenemos a preguntarnos cómo nos vemos nosotras mismas, y desde qué lugar.

Esa pregunta, aparentemente simple, es una de las más importantes del camino espiritual.

La relación que define a todas las demás

La forma en que te percibes condiciona cómo te relacionas con todo lo demás. Si te ves como alguien insuficiente, buscarás llenar ese vacío afuera: en la aprobación de los demás, en una pareja que te complete, en logros que nunca alcanzan. Si te ves como alguien que debe ganarse el amor, vivirás tus vínculos como un examen permanente.

En cambio, si te reconoces como expresión de algo sagrado, tus relaciones dejan de ser una búsqueda de validación y se convierten en un intercambio entre iguales. No necesitas que el otro te confirme quién eres, porque ya lo sabes.

Qué significa reconocerte como expresión de Espíritu

Casi todas las tradiciones espirituales comparten una intuición: hay en cada ser humano una dimensión divina. El cristianismo habla de haber sido creados a imagen de Dios. Las tradiciones de la India hablan del Atman, el ser profundo que es uno con lo absoluto. Muchas tradiciones indígenas reconocen el espíritu presente en cada persona y en cada ser vivo. La psicología transpersonal, por su parte, estudia las experiencias en las que las personas sienten que su identidad se amplía más allá del yo cotidiano.

Más allá de las diferencias, la idea central es la misma: no eres solo tu historia, tus heridas o tus logros. Hay en ti algo que no fue dañado por lo que viviste y que no depende de lo que hagas. Reconectar con eso no es un ejercicio de vanidad, sino de memoria.

Lo que nos aleja de esa conexión

Si esa dimensión está siempre ahí, ¿por qué nos cuesta tanto sentirla? Desde la mirada transpersonal, hay varias capas que la cubren:

  • Creencias aprendidas sobre una divinidad lejana, juiciosa o castigadora, que hacen sentir que lo sagrado está fuera y arriba, nunca dentro.
  • Heridas religiosas: experiencias de culpa, miedo o exclusión vividas en contextos de fe, que llevan a rechazar todo lo espiritual.
  • Programas de desvalorización: la sensación profunda de ser indigna, pecadora o insuficiente.
  • Votos y memorias del alma de otras vidas, como votos de sacrificio, de penitencia o de renuncia a una misma.
  • El ruido cotidiano: la prisa, las pantallas y la falta de silencio, que no dejan espacio para sentir.

Espiritualidad y bienestar

La relación entre espiritualidad y salud ha sido estudiada cada vez más en las últimas décadas. Diversas investigaciones han encontrado que una espiritualidad vivida como fuente de sentido, de pertenencia y de consuelo se asocia con mejor bienestar psicológico y con más recursos para afrontar situaciones difíciles. También han mostrado lo contrario: una espiritualidad vivida desde el miedo, la culpa o la sensación de castigo puede aumentar el malestar.

No toda espiritualidad sana. La que sana es la que te acerca a ti misma con amor.

Cuando lo religioso dejó heridas

Muchas personas llegan a este tema con desconfianza, y con razón. Crecieron escuchando que eran pecadoras, que Dios las vigilaba para castigarlas o que sus deseos y su cuerpo eran algo de lo que avergonzarse. Algunas se alejaron de toda forma de espiritualidad para protegerse; otras siguen practicando con una mezcla de fe y miedo.

Sanar la relación con tu Divinidad no exige volver a una religión ni abandonarla. Exige separar lo sagrado de las experiencias de culpa y miedo que se vivieron en su nombre. Para algunas personas, eso significa reencontrarse con su fe desde un lugar nuevo. Para otras, significa descubrir una espiritualidad propia, sin intermediarios. Ambos caminos son válidos cuando te acercan a una experiencia de amor y no de juicio.

Señales de una relación herida contigo misma

  • Te hablas con una dureza que nunca usarías con otra persona.
  • Sientes que tienes que ganarte el derecho a descansar, a disfrutar o a ser querida.
  • Te cuesta estar a solas en silencio sin distraerte.
  • Te sientes desconectada de lo sagrado, o sientes que lo sagrado es para otros.
  • Buscas constantemente afuera las respuestas sobre tu vida.

Prácticas para reconectar

Estas prácticas son sencillas, pero su efecto se acumula con el tiempo:

  • Unos minutos de silencio al día. Sin música, sin teléfono, sin objetivo. Solo estar contigo y notar lo que aparece.
  • Mirarte con otros ojos. Frente al espejo, en lugar de buscar defectos, prueba mirarte como mirarías a alguien a quien amas. Al principio puede incomodar; esa incomodidad también es información.
  • Escribirle a tu Ser. Escribe una carta dirigida a tu yo más profundo y luego responde desde ese lugar. Muchas personas se sorprenden con la ternura y la sabiduría que aparecen.
  • Gratitud por ti. Al final del día, anota tres cosas que hiciste bien o que te gustaron de ti, por pequeñas que sean.
  • Contacto con lo vivo. La naturaleza suele recordarnos con facilidad que somos parte de algo más grande.

Integrar lo sagrado en lo cotidiano

La relación con la propia Divinidad no se vive solo en momentos de oración o meditación. Se vive al poner un límite con respeto, al cuidar el cuerpo, al elegir un trabajo coherente con tus valores, al tratar con paciencia a alguien difícil. Cuando te reconoces como expresión de Espíritu, la vida cotidiana se vuelve el lugar donde esa conexión se expresa.

Esa integración también trae madurez. Ya no necesitas que la espiritualidad te saque de tu vida; la usas para habitarla mejor.

Un taller para profundizar

El taller «Relación contigo misma y tu Divinidad» transforma la manera en que te percibes para que vivas tus relaciones y tu vida desde mayor consciencia, equilibrio y confianza interior. Con la Terapia de Respuesta Espiritual se liberan las creencias, heridas y memorias que te alejan de tu fuente interna de paz, claridad y poder creador. Su requisito es el Curso Básico de TRE.

Las terapias transpersonales, energéticas y complementarias no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico profesional.