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Tu historia con el dinero empezó antes de tu primer sueldo

Liliana Pimentel Valdez · 15/03/2025 · 5 min de lectura

Frasco de vidrio lleno de monedas junto a una planta

Lo que escuchaste en casa, lo que viviste y lo que trae tu alma forman tu relación con el dinero. Cómo reconocer tus guiones financieros y empezar a cambiarlos desde la raíz.

Antes de ganar tu primer sueldo ya tenías una relación con el dinero. La aprendiste escuchando las conversaciones de los adultos, viendo qué pasaba en casa a fin de mes, notando qué cara ponía tu madre cuando llegaba una cuenta o cómo cambiaba el tono de tu padre cuando alguien pedía algo. Nadie te la explicó, pero la absorbiste. Y esa relación sigue influyendo hoy en cómo ganas, cómo gastas, cuánto te permites recibir y cuánto logras retener.

El dinero nunca es solo dinero

En teoría, el dinero es un medio de intercambio. En la práctica, carga significados: seguridad, libertad, poder, amor, culpa, peligro. Para una persona, ahorrar es sinónimo de tranquilidad; para otra, de tacañería. Para alguien, cobrar bien es justo; para otra, es aprovecharse. Esos significados no se eligen conscientemente. Se heredan, se aprenden y, desde la mirada transpersonal, también se traen.

Por eso dos personas con ingresos parecidos pueden vivir realidades tan distintas. Una siente que siempre le alcanza; otra, que siempre está al borde. La diferencia no está solo en la cuenta bancaria, sino en la historia que cada una tiene con el dinero.

Los guiones del dinero

En la psicología financiera, el investigador Brad Klontz y su equipo describieron lo que llamaron «guiones del dinero»: creencias, muchas veces inconscientes, que se forman en la infancia y que predicen buena parte de nuestras conductas financieras en la adultez. Identificaron cuatro grandes tipos.

  • Evitación del dinero. La idea de que el dinero es malo, sucio o corrompe, y de que una persona buena no debería desear tenerlo. Suele llevar a sabotear los ingresos o a regalar lo que se gana.
  • Adoración del dinero. La creencia de que más dinero resolvería todos los problemas. Puede generar una búsqueda que nunca se siente suficiente.
  • Estatus a través del dinero. La sensación de que el valor personal depende de lo que se tiene o se muestra.
  • Vigilancia del dinero. Una relación de mucha cautela, a veces de secreto y ansiedad, con lo que se gana y se gasta.

Reconocer tu guion no es ponerte una etiqueta. Es empezar a ver la lente con la que miras cada decisión económica.

Lo que guardas en capas

Desde la mirada transpersonal, la relación con el dinero se forma en varias capas que conviene mirar por separado:

  • Lo familiar. Frases como «el dinero no alcanza», «hay que trabajar duro para tenerlo» o «de plata no se habla», y también las historias de quiebras, herencias peleadas o pobreza que la familia vivió.
  • Lo emocional. Experiencias propias que dejaron una marca: una deuda que te avergonzó, un negocio que fracasó, una época de carencia.
  • Lo energético. Cargas que hacen que el dinero llegue con un esfuerzo desproporcionado o que se vaya con facilidad.
  • Lo espiritual. Votos de pobreza, juramentos o programas de otras vidas que pueden seguir activos y que contradicen lo que hoy deseas.

Un ejercicio: tu biografía del dinero

Dedica media hora a escribir, sin corregirte, las respuestas a estas preguntas:

  • ¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el dinero? ¿Qué sentiste?
  • ¿Qué se decía del dinero en tu casa? ¿Y qué se hacía, que quizás no coincidía con lo que se decía?
  • ¿Quién manejaba el dinero en tu familia y cómo lo vivía?
  • ¿Qué pasó la última vez que recibiste una suma inesperada? ¿Qué hiciste con ella?
  • Si tu relación con el dinero fuera una persona, ¿cómo la describirías?

Al terminar, lee lo que escribiste como si fuera la historia de otra persona. Muchas veces aparecen frases que reconoces como propias y que en realidad eran de alguien más.

Señales en el cuerpo

El dinero también se siente en el cuerpo. Observa qué te pasa cuando abres el estado de cuenta, cuando tienes que decir tu precio o cuando alguien te debe dinero. Una presión en el pecho, un nudo en el estómago o la urgencia de cambiar de tema son información valiosa. Esas reacciones señalan dónde hay una carga emocional o energética sin resolver.

El techo invisible

Muchas personas descubren, al revisar su historia, que tienen un límite que no eligieron. Cada vez que sus ingresos superan cierta cifra, ocurre algo: un gasto inesperado, una reparación urgente, un familiar que necesita un préstamo, un negocio que se complica. El dinero vuelve, una y otra vez, al nivel de siempre.

Desde la mirada transpersonal, ese techo suele tener que ver con el merecimiento y con la lealtad. Si en tu familia nadie ganó más que cierta cantidad, superarla puede sentirse, en algún lugar profundo, como una traición: «¿quién me creo para tener más que mis padres?». Si creciste escuchando que los que tienen dinero son egoístas, prosperar puede chocar con la imagen que tienes de ti como buena persona. Ninguno de estos conflictos se ve a simple vista, pero se notan en los resultados.

Algunas preguntas para explorar tu techo:

  • ¿Hay una cifra que, cuando la alcanzas, te genera incomodidad en lugar de alegría?
  • ¿Qué crees que pensarían de ti en tu familia si ganaras el doble?
  • ¿A quién sentirías que dejas atrás si te fuera muy bien?

Qué cambia cuando se sana

Sanar la relación con el dinero no significa volverse rica de un día para otro, ni dejar de cuidar las finanzas. La educación financiera sigue siendo importante: presupuestar, ahorrar, informarse. Lo que cambia es el lugar desde el que se toman las decisiones. Cuando se liberan las creencias, los votos y las cargas que frenaban, el esfuerzo empieza a rendir de otra manera. Recibir deja de sentirse como una deuda y el dinero se vuelve lo que debería ser: una herramienta al servicio de tu vida.

Un taller para trabajarlo en profundidad

En el taller «Sanando mi Relación con el Dinero» se aplica la Terapia de Respuesta Espiritual para descubrir lo que guardas en tu relación con el dinero, liberar bloqueos y condicionamientos y transformar las creencias limitantes. Es uno de los talleres adicionales del Centro, fuera del recorrido de la certificación, y su requisito es el Curso Básico de TRE. Si te interesa especialmente el vínculo entre el dinero y tu merecimiento, el Taller de Profundización «Abundancia económica y amor propio» lo complementa.

Las terapias transpersonales, energéticas y complementarias no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico profesional.