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Retos y dones: las herramientas que tu alma trajo para atravesar lo difícil

Liliana Pimentel Valdez · 27/03/2019 · 5 min de lectura

Una mano sosteniendo una luz en la oscuridad

Cada reto llega acompañado de un don para atravesarlo, pero a veces ese don está bloqueado. Por qué se bloquea, cómo reconocerlo y cómo empezar a liberarlo desde el alma.

Todas las personas atraviesan retos: en el trabajo, en la familia, en la salud, en el amor. Algunas los enfrentan con una serenidad que sorprende; otras sienten que cada dificultad las supera. La diferencia no siempre está en el tamaño del problema, sino en las herramientas con las que se cuenta para atravesarlo.

Desde la mirada de la Terapia de Respuesta Espiritual, esas herramientas tienen un nombre: los dones.

Qué son los dones

Los dones o talentos son las herramientas con las que cuentas para pasar los retos de tu vida. Son regalos divinos que el alma trae consigo y que ha ido desarrollando a lo largo de muchas encarnaciones. La paciencia, la capacidad de perdonar, la creatividad, la confianza, la alegría, la intuición, la fortaleza o la capacidad de amar son dones.

Cuando un don está activo, el reto que le corresponde se vive de otra manera. Una persona con el don del perdón activo puede atravesar una traición sin quedar atada al rencor durante años. Una persona con el don de la confianza puede iniciar un proyecto sin que el miedo la paralice. El reto sigue siendo un reto, pero hay recursos para enfrentarlo.

Cuando el don está bloqueado

A veces el alma llega a esta vida con algunos de sus dones bloqueados. Puede parecer contradictorio: ¿por qué el alma se quedaría sin la herramienta justo para el reto que vino a atravesar? Desde esta mirada, durante el Bardo, el periodo entre una encarnación y otra, el alma revisa lo vivido y puede considerar que todavía no aprendió una lección. Entonces decide encarnar con ese don bloqueado para aprenderla de verdad, desde la experiencia.

Esto explica algo que mucha gente vive: saber perfectamente lo que haría falta y no poder hacerlo. Sabes que perdonar te liberaría y sigues sintiendo rabia. Sabes que confiar te abriría puertas y sigues desconfiando de todos. No es falta de voluntad: el don que lo haría posible está bloqueado.

Las tres razones por las que un don se bloquea

En la práctica de la TRE se observan tres causas principales:

  • Energías discordantes acumuladas. Cargas de baja vibración que se fueron sumando con experiencias difíciles, emociones no expresadas o ambientes pesados, y que terminan cubriendo el don.
  • Traumas de vidas pasadas que se reactivan. Ciertos acontecimientos de esta vida, como el nacimiento, el inicio de la escuela o un cambio de casa, pueden despertar memorias de otras encarnaciones y, con ellas, bloquear un don que hasta entonces fluía.
  • Lecciones pendientes de vidas anteriores. El alma eligió aprender algo en esta vida, y el bloqueo forma parte de ese aprendizaje.

Un ejemplo: el don del perdón

Imagina a una persona que quiere perdonar a alguien que le hizo daño. Lo ha intentado de verdad: ha reflexionado, ha rezado, ha conversado. Pero cada vez que piensa en esa persona, vuelven la rabia, el odio o el rencor, con la misma fuerza que el primer día.

Desde la mirada de la TRE, esas emociones persistentes pueden estar bloqueando el don del perdón. Y mientras ese don esté bloqueado, el esfuerzo consciente choca contra un muro. Además, cargar rencor durante mucho tiempo tiene un costo: drena la energía, afecta el ánimo y, con los años, puede pesar también sobre el cuerpo.

La psicología coincide en este punto. Investigadores como Everett Worthington y Robert Enright han estudiado durante décadas el perdón y lo describen como un proceso, no como una decisión instantánea. Sus trabajos asocian el perdón con menos ansiedad y rumiación. La mirada transpersonal suma una pregunta: ¿qué está impidiendo, en el nivel del alma, que ese proceso avance?

El camino para recuperar un don

El trabajo con los dones sigue un orden:

  • Identificar qué dones están activos y cuáles están bloqueados.
  • Liberar los dones bloqueados, encontrando la causa en el alma.
  • Desarrollar los dones liberados, poniéndolos en práctica en la vida diaria.

Ese último paso es tan importante como los anteriores. Un don liberado es como un músculo que estuvo inmóvil mucho tiempo: necesita ejercitarse para recuperar su fuerza. Si se liberó el don de la confianza, conviene empezar a confiar en cosas pequeñas; si se liberó el don de la expresión, conviene animarse a decir lo que se piensa en conversaciones cotidianas. La práctica consolida lo que la sanación abrió.

Los retos no son castigos

Mirar la vida desde los dones cambia también la forma de entender los retos. Si el alma eligió atravesar ciertas experiencias para aprender, y trajo consigo las herramientas para hacerlo, entonces cada dificultad deja de ser una prueba injusta y se convierte en una oportunidad de despertar algo que ya está en ti. No se trata de agradecer el sufrimiento, sino de reconocer que no llegaste a esta vida con las manos vacías.

Un ejercicio para empezar

Existe una práctica sencilla para acompañar este proceso. Se hace al despertar o justo antes de dormir, en ese momento en que la mente está relajada y más receptiva, al que se conoce como estado alfa. Las ondas cerebrales alfa se asocian con estados de vigilia tranquila y relajación, y muchas tradiciones aprovechan ese momento para sembrar intenciones.

Repite tres veces, con calma, frases como estas:

  • «Pienso que perdonar es fácil para mí.»
  • «Siento que perdonar es fácil para mí.»
  • «Merezco perdonar y perdonarme.»

Puedes adaptar las frases a cualquier otro don que quieras recuperar: confiar, recibir, poner límites, expresarte, disfrutar. Lo importante es trabajar los tres planos: lo que piensas, lo que sientes y lo que crees merecer.

Preguntas para reconocer tus dones

  • ¿Qué cosas haces con facilidad que a otras personas les cuestan?
  • ¿Qué cualidades te reconocen quienes te conocen bien?
  • ¿Qué sabes que necesitas, pero no logras hacer por más que lo intentas?
  • ¿En qué momento de tu vida sentiste que algo que fluía dejó de fluir?

Lo que cambia cuando un don despierta

Cuando un don bloqueado se libera, las personas suelen describir cambios concretos: más autoestima, más fortaleza ante los desafíos, una conexión espiritual más clara y la sensación de que su energía por fin va hacia sus metas en lugar de dispersarse en luchar contra sí mismas.

Cuándo pedir ayuda

Si una situación se repite sin lógica, si sientes que estás bloqueada o que no logras avanzar por más que lo intentas, es momento de pedir ayuda. La Terapia de Respuesta Espiritual permite identificar qué dones están bloqueados y por qué. Puedes aprenderla desde el Curso Básico de TRE, que no tiene requisitos, o vivirla en una sesión individual de TRE.

Las terapias transpersonales, energéticas y complementarias no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico profesional.